Con los años que he acompañado a personas con disfunciones del suelo pélvico, me doy cuenta cada vez más de una realidad: una educación sexual y del suelo pélvico adecuada y precoz habría sido una herramienta valiosísima para prevenir muchos de los problemas que veo hoy.
La falta de reconocimiento, conocimiento y conciencia sobre esta zona hace que muchas personas no sepan cómo cuidarla ni cómo vivir su sexualidad desde un lugar saludable, natural y respetuoso.
Una educación sexual completa no sólo nos ayuda a evitar riesgos y disfunciones. También enseña a cuidar nuestro cuerpo —incluida esta parte íntima, a menudo olvidada— que desempeña un papel esencial en la comunicación corporal, las relaciones y nuestro bienestar físico, emocional y social. Sin embargo, todavía pesa el silencio, los tabúes y creencias culturales que la hacen invisible. Es hora de cambiarlo.
En este artículo encontrarás las claves para construir una educación sexual respetuosa y preventiva, que te ayude a preservar la salud desde pequeños y jóvenes hasta la edad adulta.
¿Qué necesitas para conseguirlo?
1.Conocer el cuerpo desde el inicio
¿Te has preguntado alguna vez cuándo oíste por primera vez el nombre de tu zona genital? Quizás ni lo recuerdas. A menudo, los adultos enseñamos a un bebé a reconocer la nariz, los ojos o las orejas… pero olvidemos hablar de la vagina, el ano o los labios externos e internos (¡tenemos 2 otros labios aparte de la boca!). Y no todo es VULVA. Sin embargo, no suele ser así cuando hablamos de los genitales masculinos, fíjate que nos dirigimos mucho más fácilmente por su nombre y partes (testículos, pene, glande…). Una educación sexual sana debe empezar reconociendo y nombrando a todas las partes del cuerpo desde el primer momento. Sólo así podemos integrarlas en nuestro esquema corporal y establecer una relación natural y respetuosa con ellas.
2. Promover la conciencia corporal y la comunicación

La sexualidad es mucho más que actos: es sensaciones, emociones y relaciones. Es aprender a escuchar los propios límites, a disfrutar del placer de forma natural ya comunicarnos con nuestro cuerpo y con los demás.
Hablar sin tabúes sobre suelo pélvico, placer o dolor permite detectar a tiempo disfunciones y romper el silencio que a menudo las rodea.
3. Potenciar hábitos saludables
Cada día hacemos pipí, hacemos caca, las mujeres tenemos ciclo menstrual… ¡y los hombres también tienen suelo pélvico! Aprender cómo cuidarlo y evitar malos hábitos es esencial para prevenir incontinencias, dolores y disfunciones.
El conocimiento cotidiano es poder: pequeños gestos marcan la diferencia en la salud a largo plazo.
4. Integrar el cuidado del suelo pélvico en la sexualidad
Si la sexualidad se vive intensamente en la zona genital y en el suelo pélvico (¡dejamos el coitocentrismo y el genitalismo para descubrir el cuerpo entero y la diversidad en el placer!) cuidarlo y conocerlo es clave para disfrutar de una experiencia más plena.
Aprender a activarlo, relajarlo y sentirlo vivo contribuye a evitar dolores, mejorar el placer y aumentar el bienestar.
Hablar de suelo pélvico y sexualidad no debería ser un tabú.
Las creencias sociales todavía le cargan de vergüenza y culpa, y eso lo veo reflejado cada día en la clínica.
Como adultos, tenemos la responsabilidad de revisar cómo vivimos y transmitimos nuestra sexualidad : a los hijos, a las parejas, a los jóvenes que nos rodean y, sobre todo, a nosotros mismos. Los niños aprenden de lo que hacemos, no sólo de lo que decimos.
Hacer ese ejercicio de conciencia nos permite romper patrones y construir una relación más sana con nuestro cuerpo.
Una educación sexual completa y sincera es una herramienta imprescindible para prevenir disfunciones y crear vínculos más saludables con nosotros mismos y con los demás.
Cuidar el suelo pélvico y vivir la sexualidad con naturalidad es una inversión en salud y bienestar de por vida. La información y la conciencia nos dan libertad, nos ayudan a prevenir problemas y nos abren la puerta a relaciones más llenas y respetuosas.
Dedícate tiempo, escucha tu cuerpo y no dudes en buscar apoyo profesional cuando lo necesites. Un poco de atención puede cambiar hoy tu salud de mañana.
El primer paso hacia una vida sexual más libre y relaciones más sanas comienza por ti.


