Cuando hablamos del suelo pélvico, casi todos pensamos en las mismas situaciones: incontinencia urinaria, embarazo, posparto… Pero la realidad es que esta parte de nuestro cuerpo es mucho más que eso e incluye a todas las personas, no solo a las mujeres o a las embarazadas.
Como fisioterapeuta pélvico-perineal, quiero compartir con ustedes una perspectiva diferente: el suelo pélvico forma parte de un sistema integrado que a menudo nos habla desde donde menos lo esperamos.
El suelo pélvico es más que la pelvis.
El suelo pélvico no vive aislado dentro de nuestra pelvis, sino que se integra, interactúa y funciona con el resto del cuerpo y con todo lo que le sucede.
Desde mi punto de vista, cualquier disfunción en cualquier parte del cuerpo puede afectarlo, ya que se encuentra en el centro de la mecánica postural y, al mismo tiempo, es el centro energético y la sede de nuestra esencia femenina.
Por mi experiencia, puedo asegurarte que esta área transmite mucho más que solo aspectos físicos. Y si no la miramos y exploramos desde esta perspectiva, es muy probable que no logremos los resultados esperados con muchas de las disfunciones que se presentan en las consultas.
Debemos abrir los ojos, ampliar nuestro enfoque y nuestra perspectiva, y darnos cuenta de que hay muchas otras cosas que también forman parte del suelo pélvico y que, por lo tanto, deben abordarse para lograr resultados y respuestas reales en nuestra reeducación.
Es desde este lugar desde donde quiero acompañarte este mes, para hablarte de esas otras cosas que también son suelo pélvico, para que puedas mantenerte consciente y no perderte solo en los tejidos o en los diagnósticos y pruebas médicas, que muy a menudo no reflejan lo que realmente está sucediendo en esta zona pélvica, ya sea en hombres, mujeres, niños o personas de cualquier género.
El cuerpo como un sistema conectado
Nuestro cuerpo funciona como un todo. La respiración, las hiperpresiones, la fascia, el estrés y el sistema nervioso, la nutrición, la postura, la calidad del sueño, nuestros hábitos diarios… Nuestra vida cotidiana está conectada con el suelo pélvico. Cuando algo no funciona bien o está tenso, pueden aparecer alertas en otras zonas del cuerpo, no solo «ahí abajo».
Esto también es suelo pélvico.

Para abordar de manera integral el suelo pélvico, es necesario ampliar la perspectiva más allá de la pelvis y considerar cómo otros aspectos del cuerpo pueden afectarlo, a menudo sin que se les dé la importancia que merecen en las evaluaciones rutinarias:
- Cicatrices: cesáreas, apendicitis, laparoscopias… cualquier cirugía o cicatriz crea tensiones en los tejidos y la fascia que provocan restricciones en el movimiento, dolor y, en última instancia, afectan al suelo pélvico y sus órganos, ya sea de forma remota o local.
- Dolor. Es fundamental no normalizar ningún tipo de dolor. El dolor pélvico, ya sea durante las relaciones sexuales, durante el ciclo menstrual o en la zona pélvica o anal, a menudo se normaliza o se silencia. Es muy importante tratarlo a tiempo para que no se convierta en un dolor persistente y sensibilizado, mucho más difícil de desensibilizar y resolver.
- Cervicalgia, presión mandibular, respiración, postura desequilibrada, diafragma hipertonico… Todo lo que se encuentra por encima del suelo pélvico debe estar correctamente equilibrado para evitar la presión o la congestión pélvica. Siempre hay que evaluar toda la zona situada por encima de la pelvis para comprender cómo influye en el suelo pélvico y el núcleo.
- Las cirugías abdominales de cualquier tipo pueden afectar al funcionamiento del tronco y del suelo pélvico debido a las restricciones miofasciales y las adherencias que crean. Hay que tener en cuenta que la pelvis y el tronco son nuestro centro; todas las fuerzas se transmiten a través de ellos y se ven afectadas.
- La dieta, la hidratación, el calzado que uso, los hábitos diarios de micción y defecación, trabajar por las noches, descansar… y muchos otros factores influyen directamente en el buen funcionamiento del suelo pélvico.
A menudo normalizamos estas señales: «Siempre he sido una persona tensa», «es normal después de una operación», «ya se me pasará». Pero es importante que prestemos atención a estas señales de alerta.
La importancia de una evaluación global
No se trata solo de tratar síntomas aislados. Una valoració integral i personalitzada te permite comprender cómo todo está conectado y encontrar una forma de restablecer el equilibrio de tu cuerpo.
Escuchar al cuerpo no es ninguna exageración.
Escuchar a tu cuerpo no es exagerar, es comprenderlo. En la Clínica Marta Jiménez, te apoyo con un enfoque holístico para cuidar tu suelo pélvico y su conexión con el resto de tu cuerpo, para que puedas integrarlo en tu cuerpo y en tu vida diaria, para que prestes atención a otras señales de tu cuerpo y tu salud que te hablan y que también influyen en tu suelo pélvico y tu zona pélvica, Y para que puedas sentirte más completa, más cómoda, libre y en equilibrio.


